Primero, inventariar antes de modernizar. No se puede asegurar ni migrar lo que no se ha mapeado. Activos, dependencias, flujos de datos: si no existe ese mapa, el primer entregable del proyecto es construirlo, no escribir código.
Segundo, la IA propone, una persona valida. El modelo acelera el análisis y el primer borrador de la transformación. La regla de negocio crítica la confirma un ingeniero que entiende el negocio, no el modelo. Donde no haya quien la entienda, se reconstruye con el área de negocio antes de tocar nada.
Tercero, trazabilidad de extremo a extremo. Cada transformación generada por IA debe quedar registrada: qué entró, qué salió, quién lo aprobó y por qué. Eso no es burocracia; es exactamente lo que el auditor pedirá, y es lo que convierte un cambio en defendible.